Los días 26, 27 y 28 de junio tuvo lugar en la residencia La Salle de Arcas Reales, Valladolid, el último encuentro de este curso académico 2018/2019 de profesores nuevos de primer año del Sector Valladolid. Unas jornadas en las que participó Andrea, orientadora de ESO del colegio y que sirvieron para compartir, convivir y reflexionar.

Durante estos días, los profesores trataron los principales ejes de trabajo de cualquier centro La Salle. Así, conocieron los Programas la Salle, área neuromotora, Ulises, Lectura Eficaz, Hará, Crea y Aprendizaje Cooperativo, viendo cómo estos programas se van desarrollando a lo largo de todas las etapas educativas.
Hubo una primera toma de contacto con el NCA, Nuevo Contexto de Aprendizaje, que va a marcar la forma de trabajar en las aulas con los alumnos en los próximos años.
Por último, se abordó la Pedagogía Lasaliana, los principios pedagógicos que movieron a San Juan Bautista de la Salle a fundar comunidades de aprendizaje y como hoy en día, 300 años después, esos principios pedagógicos siguen vigentes, actualizados y concordes con la sociedad en la que vivimos.

En estos días los profesores están celebrando su claustro final. Todavía quedan varios días de curso para ellos, pero ante actividades tales como el Camino de Santiago y cursos de formación, no han perdido la oportunidad de poder encontrarse para reflexionar con serenidad sobre lo vivido este curso.

Los asistentes desarrollaron un itinerario de trabajo que tomaba su origen en la definición de comunidad como parte del compromiso común con el proyecto educativo; un punto de partida que compartió espacios teóricos con dinámicas grupales en las que se compartieron dinámicas y prácticas comunitarias de los centros. En la tarde del 24, el Monasterio de La Santa Espina (ubicado en el municipio de Castromonte, Valladolid) configuró un contexto ideal para que los asistentes pudiesen reflexionar en cuatro ámbitos de vital importancia en la vida del educador lasaliano: la identidad, la espiritualidad, la pertenencia o como nuestra vida va definiendo el “ser de La Salle” y, en cuarto lugar, generar dinamismos de interioridad que nos inviten a fijar la mirada en el sentido profundo de educar a los jóvenes de nuestras escuelas. Esa misma noche, la cena sirivió para despedir a los profesores de tercer año que acabar así su formación inicial, recibiendo un recuerdo de La Salle por parte del EAS, invitándoles a seguir formándose día a día. Además estos profesores, como es tradición, tuvieron un detalle y entregaron a sus compañeros y a los miembros del EAS un regalo de recuerdo.





