Los alumnos de 4º de primaria, junto con sus tutoras, han disfrutado la experiencia de vivir dos días con sus compañeros en el centro de un pueblo y rodeados de naturaleza.
La realización de distintos talleres y actividades, guiados por los monitores: Esther, María, Tomás, Jaime, ... les ha permitido divertirse y vivir nuevas experiencias.
En el taller de plantas han conocido el mundo de las plantas y sus utilidades en medicina y cosmética; en el taller de huellas han descubierto y han estudiado los rastros que la fauna que nos rodea deja en la naturaleza; en el de setas han aprendido a recolectar, identificar y clasificar setas. Y en la tirolina y en el rocódromo han podido superar sus miedos y fortalecer sus músculos.
En los momentos de tiempo libre han jugado, han corrido por el pueblo y así han podido conocer cómo es la vida en un lugar sin tráfico, sin tanta gente, sin los límites propios de una ciudad. El futbolín, el ping-pong, la diana, la comba… también han contribuido a la emoción y la diversión en esos momentos.
La velada nocturna consistía en encontrar las monedas de un tesoro que estaban escondidas en distintos lugares dentro del pueblo, lo que les ha emocionado enormemente.
También han recorrido los alrededores haciendo una marcha por el bosque hasta la localidad de Ledantes, disfrutando de ese aire limpio sin contaminación, de un sol luminoso y de ese verdor primaveral que ha hecho posible que todos hayan hecho el recorrido sin muestras de
cansancio o de pereza.
Han vuelto cansados y encantados por las nuevas experiencias que han vivido y por los nuevos amigos que han hecho en un entorno diferente al habitual.
Muchas gracias a Javi y a todo el personal del albergue porque les han cuidado y les han hecho sentirse muy a gusto en todo momento.

entraron en contacto con uno de nuestros deportes autóctonos, los bolos. En primer lugar, los alumnos disfrutaron de una sesión formativa donde les explicaron los cuatro tipos de boleras según la modalidad: bolo palma, bolo pasiego, pasabolo tablón y pasabolo palma. Posteriormente, los alumnos tuvieron la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos en las diferentes boleras que tiene el complejo en el exterior. Fue un momento muy divertido donde todos aprendieron algo e incluso se dieron cuenta de habilidades que desconocían. Tras la sesión de juego, los alumnos y profesores comieron dentro del complejo y tuvieron un rato de compartir risas y juego antes de volver de nuevo al colegio tras esta jornada de convivencia.

Los principales objetivos han sido la autonomía personal, algunos han pernoctado cuatro noches fuera de su casa por primera vez, y la convivencia. Poco antes de coger el autobús de regreso los chicos expresaron que habían descubierto nuevos amigos, que con aquel que habían reñido en el patio del colegio habían vuelto a jugar… Para conseguirlo han disfrutado de actividades en los patios y el campo de fútbol de hierba: multideporte, acrosport, herbario, ginkana, pintura, danzas, escape-room… Además de talleres de interior: cocotología, diario, personajes de la Historia, pintacaras, tic toc… En el tiempo libre, observaron a los patos, gallinas e insectos y, principalmente, jugaron en el campo de hierba o conversaron en los jardines. Tras las cenas, disfrutaron de veladas, concursos, el faro y el paseo nocturno. La marcha con merienda permitió disfrutar de los parajes del arroyo Matapán. También han realizado rutinas domésticas como: poner la mesa, servirla o recogerla. Todo ello ha permitido acrecentar el sentimiento de pertenencia a una clase o al colegio, el empatizar con los demás, el que los mayores se sientan responsables de los más pequeños… Por lo que, tanto alumnos como maestros, volvimos a casa tan cansados como contentos por la experiencia mágica vivida.





